El transporte sostenible se refiere a los sistemas de movilidad que pretenden minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto ambiental, a la vez que garantizan la seguridad y la asequibilidad, mejoran la eficiencia energética y del uso de recursos, y proporcionan un acceso equitativo a la movilidad para todas las personas.
Incluye desde redes para peatones y ciclistas hasta transporte eléctrico por carretera basado en energías renovables; asimismo, cubre aspectos como la mejora de la movilidad pública y la adopción de combustibles limpios para el transporte marítimo y aéreo. Las mejoras en la eficiencia, la planificación y el uso del suelo, y el diseño de los sistemas son también un componente fundamental para que el transporte sea más sostenible.
El transporte sostenible no constituye una solución aislada, sino un enfoque sistémico que integra tecnología, infraestructuras, planificación, políticas y cambios de comportamiento para reducir las emisiones y mejorar la conectividad. Cuando están bien diseñados, los sistemas de transporte sostenible favorecen simultáneamente la salud, las oportunidades económicas y la protección del medio ambiente. Esta visión holística se aplica a todos los medios y zonas geográficas, lo que convierte al transporte en un poderoso pilar de la acción climática y el desarrollo sostenible.
¿Cómo es el transporte sostenible terrestre, acuático y aéreo?
El transporte sostenible terrestre incluye la sustitución del uso de vehículos privados en favor del transporte público de bajas emisiones, como autobuses eléctricos a batería y sistemas ferroviarios alimentados por electricidad proveniente de fuentes renovables, junto con infraestructuras seguras e inclusivas para peatones y ciclistas. Estos sistemas se apoyan en la planificación urbana, la incorporación de sistemas de pago para múltiples medios de transporte y las herramientas digitales de movilidad que mejoran la calidad del servicio y reducen la congestión vehicular.
Para el transporte de carga, la movilidad sostenible implica modernizar las redes logísticas, ampliar las opciones multimodales de carga, como el ferrocarril y las vías navegables interiores, y electrificar u optimizar los sistemas de entrega en el último tramo para reducir el consumo de combustible y la contaminación.
En el sector marítimo, el transporte sostenible implica la transición hacia combustibles renovables como los biocombustibles y los electrocombustibles sintéticos, la mejora del diseño y las operaciones de los buques para que sean más eficientes energéticamente, el suministro de energía eléctrica en puerto para los buques atracados, la descarbonización de las infraestructuras portuarias y el pilotaje de buques eléctricos a batería para rutas de corta distancia. Las tecnologías eólicas modernas, tales como las velas de rotor, las alas de succión y las cometas automatizadas, también desempeñan un papel cada vez más importante en el aprovechamiento de la energía eólica para reducir el consumo de combustible y las emisiones, sobre todo en el transporte marítimo de larga distancia.
En la aviación, la atención se centra en aumentar el uso de combustibles sostenibles, mejorar la eficiencia de los aviones, optimizar las trayectorias de vuelo —donde incluso un pequeño ajuste de ruta puede suponer importantes ahorros de combustible y menos emisiones— y explorar la propulsión eléctrica o de hidrógeno para rutas de corta distancia.
¿Por qué es tan urgente transformar el sector del transporte ahora?
El sector del transporte es responsable del 13,7 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, por lo que su transformación es urgente para hacer frente al cambio climático y cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
En lo que respecta a los vehículos personales, esta transformación ha empezado a acelerarse en los últimos años. Los coches eléctricos representaron más del 20 % de todos los coches vendidos en 2024, y se espera que en 2025 esta cifra alcance el 25 %, es decir, 20 millones de vehículos. Las estaciones públicas de carga también se han duplicado en los últimos 2 años en respuesta a este crecimiento. Si se combinan con los avances en energías renovables, estos desarrollos pueden ayudar a reducir las emisiones del sector del transporte.
Al mismo tiempo, la descarbonización del sector del transporte también da respuesta a varios aspectos de la crisis de salud pública. La contaminación atmosférica contribuye a 6,7 millones de muertes prematuras al año, en su mayor parte, en países de ingreso bajo y mediano, y la contaminación acústica perjudica el bienestar y la calidad de vida de los residentes urbanos. Además, las lesiones por accidentes de tráfico cobran aproximadamente 1,19 millones de vidas cada año, y son la principal causa de muerte en niños y adultos jóvenes de entre 5 y 29 años. Rediseñar los sistemas de transporte para que sean más limpios, seguros e inclusivos es, por lo tanto, un paso fundamental no solo en el marco de la acción climática, sino para proteger la vida humana y la salud pública a gran escala.
Aspectos curiosos sobre el transporte sostenible
Las bicicletas tienen el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) más bajas a lo largo de todo su ciclo de vida comparadas con otros modos de transporte.
El vehículo eléctrico es más antiguo que el vehículo convencional.
Los autobuses emiten menos de la mitad de GEI por km que los vehículos privados.
Recargar un vehículo eléctrico cuesta aproximadamente la mitad que llenar de combustible un vehículo convencional. Además, el mantenimiento es menor porque el eléctrico tiene muchas menos partes.
Noruega y los Países Bajos se fijaron 2025 como plazo para eliminar de sus calles los coches con combustible. Reino Unido y Francia, por su parte, proyectan hacerlo para 2040.
Para más información pueden visitar el sitio del PNUD. https://climatepromise.undp.org/es/news-and-stories/que-es-el-transporte-sostenible-cambio-climatico
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