El Informe sobre la Economía Digital 2024, elaborado por ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), analiza los impactos ambientales asociados al acelerado proceso de digitalización y plantea la necesidad de avanzar hacia una economía digital más sostenible, inclusiva y circular. Este destaca que la transformación digital no debe analizarse únicamente desde sus beneficios tecnológicos y económicos, sino también considerando el consumo de recursos naturales, energía y agua, las emisiones y la creciente generación de residuos electrónicos.
Según el Informe, “los dispositivos digitales y de la infraestructura de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) tienen impactos ambientales directos en todas las fases de su ciclo de vida, a saber, producción (extracción y procesamiento de las materias primas, fabricación y distribución), utilización y final de su vida útil. Los efectos directos sobre los recursos naturales, incluidos los minerales de transición, la energía y el agua, así como las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la contaminación relacionada con los residuos, constituyen la “huella ambiental” del sector de las TIC”.
La huella ambiental de la digitalización se produce durante todo el ciclo de vida de los productos y servicios digitales: desde la extracción de minerales y materias primas necesarias para fabricar dispositivos e infraestructura, pasando por su producción y utilización, hasta su disposición final. Los dispositivos digitales y las redes de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) representan entre el 6 % y el 12 % del consumo mundial de electricidad, mientras que el crecimiento de los centros de datos y de tecnologías intensivas en procesamiento incrementa la demanda energética y de agua. El informe también señala que las emisiones vinculadas al sector digital representan aproximadamente el 3,2 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
El informe también destaca la desigual distribución de los beneficios y costos ambientales de la economía digital. Muchos países en desarrollo exportan materias primas y minerales necesarios para la producción tecnológica, pero importan productos digitales de mayor valor agregado y posteriormente deben gestionar parte de los residuos generados. Al mismo tiempo, la creciente demanda de minerales críticos para las tecnologías digitales y de bajas emisiones puede representar una oportunidad para estos países si logran avanzar hacia actividades con mayor valor agregado dentro de las cadenas de producción.
Como respuesta, UNCTAD propone avanzar hacia un modelo de economía digital circular, basado en productos más duraderos, consumo responsable, reparación, reutilización, reciclaje y recuperación de materiales. También recomienda mejorar la eficiencia energética de las tecnologías digitales, incorporar fuentes de energía renovables, fortalecer los sistemas de gestión de residuos electrónicos y desarrollar políticas que integren digitalización y sostenibilidad ambiental. Para ello considera necesaria una mayor cooperación internacional y políticas públicas que permitan que los beneficios de la transformación digital sean más inclusivos.
En síntesis, el informe advierte que la digitalización no es ambientalmente neutra. Su expansión ofrece importantes oportunidades de desarrollo, pero requiere gestionar sus impactos sobre recursos naturales, energía, agua, emisiones y residuos. La propuesta central de UNCTAD es pasar de un modelo digital basado principalmente en producir, consumir y descartar hacia uno circular, eficiente en el uso de recursos y ambientalmente sostenible, procurando al mismo tiempo reducir las desigualdades entre países.
Innovar hoy, para construir un futuro más sostenible.
Información obtenida de: https://unctad.org/system/files/official-document/der2024_overview_es.pdf
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